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¿Y QUE TIENEN QUE VER LOS ANTICONCEPTIVOS
EN LA EDUCACION DE NUESTROS HIJOS?
Reflexiones desde el consultorio de una ginecóloga
Dra. Maribel Martínez Díaz
Cuando nos preguntamos cómo le hacían nuestros padres para educar no uno ni dos sino diez hijos, recordamos de inmediato que gracias al uso de los métodos anticonceptivos hemos logrado tener solamente el número de hijos que planeamos.
La tasa de natalidad en nuestro país se ha reducido considerablemente por lo que la mayoría de las familias modernas no tienen mas de dos hijos, claro esta que esto es consecuencia de numerosos cambios sociales y culturales; alto costo de la vida, la instalación social de un modelo familiar ideal que contempla uno o dos hijos y lo que es mas importante el nuevo proyecto de vida de las mujeres que esta dirigido a ejercer no solo la maternidad sino una actividad laboral remunerada que les exige mucho a cambio.
¿Pero es realmente el hecho de tener uno o dos hijos lo que hace mejor la educación que les damos? Reducir el número de hijos bajo la prerrogativa de lograr mejores condiciones económicas (¿se acuerda de las campañas publicitarias: La familia pequeña vive mejor, pocos hijos para darles mucho, vamonos haciendo menos?) ha traído consigo cambios importantes en la familia.
Uno de los mas notorios conflictos es que el crecer con pocos hermanos o sin ellos hace que todas las expectativas y cuidados de los padres estén enfocadas en uno o dos hijos, así por un lado se les sobreprotege pero también se les exige demasiado. Pretendemos tener hijos perfectos que egresen del mejor colegio, que sepan dos idiomas, que ejerzan actividades artísticas y que además sean atletas. En la búsqueda de esos logros se invierte el día completo en llevarlos a todo tipo de clases para luego abandonarlos junto a la televisión, los videojuegos o el Internet.
La situación económica es cada vez más apremiante y para conseguir todo lo que los hijos merecen, frecuentemente ambos padres trabajan, lo que reduce notoriamente el tiempo de convivencia con ellos. Por otro lado, la sobreprotección de los hijos ha dado lugar a lo que se ha llamado la generación de los niños de “Cristal de Bacará” y ante nuestra sociedad desfila el protagonista de nuestros tiempos: Su majestad el niño, que todo se le permite y se le consiente, donde las normas de educación quedaron en el olvido. Aunado a lo anterior, los tiempos modernos han hecho más difícil la tarea educadora de los padres: los valores de consumo, la difusión de las drogas, el frecuente abuso del alcohol por los jóvenes, las campañas de marketing que favorecen el sexo, entre tantas otras cosas.
Creo que el problema finalmente no reside en tener pocos o muchos hijos, sino en el abandono en que lo tenemos, me refiero al abandono afectivo, la falta de comunicación, de disciplina y de valores que en la escuela no se aprenden, sino en un verdadero hogar donde la educación no es tarea de una súper mamá sino de una madre y un padre responsables, que sepan para que trajeron sus hijos a este maravilloso mundo.
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