El costo de ser mamá
Reflexiones desde el consultorio de una ginecóloga


    Cuando el contacto más cercano que hemos tenido con las madres es con la nuestra, nada parece extraordinario, ellas hacen lo que hacen todas las mamas, tener hijos y cuidarlos.

 Pero que tal cuando nos enfrentamos personalmente a la maternidad ? la perspectiva es dramáticamente diferente.

 

Todo empieza desde el momento de decidir si se da o no la concepción, ya que es la mujer quien en la mayoría de las veces tiene que someterse a un método anticonceptivo si no quiere hacerse merecedora del  monumento en cuestión.

 

Cuando la decisión es optar por tener un bebé, una de las primeras interrogantes es sí será fértil, ya que el no poder tener hijos se ha convertido en un problema común, y desafortunadamente en nuestra sociedad frecuentemente asociamos la infertilidad a las mujeres y no a los hombres, a pesar de que el conflicto se presenta en casi el 50% de los casos por problemas masculinos.

 

A fuerza de insistir, un día la visita mensual no llega, para entonces es posible que ya se haya notado una excesiva sensibilidad mamaria, tal vez cólicos persistentes que hacen pensar que la regla se presentará. Unos cuantos días después no se puede evitar el acudir a cada momento a vaciar la vejiga como sí esta contuviera grandes cantidades de orina, aunque solo sean unas cuantas gotas. Para entonces es evidente la sensación de nausea,  vómito, agruras, estreñimiento,  dolor de cabeza y somnolencia continua,  ah! Pero acuérdese,  no se puede usar casi nada para aliviar esos síntomas, porque quizás podría hacerle daño al bebé. Más adelante las femeninas formas van desapareciendo paulatinamente para dejar en evidencia a quien va ocupando un gran espacio dentro de su madre, distendiendo la piel de tal manera que las estrías no se hacen esperar y la compresión que ese pequeñito ejerce sobre estomago e intestinos se manifiesta por la molesta sensación de llenura, que casi nada puede aliviar.

 

El peso que progresivamente se va adquiriendo no pasa inadvertido para la columna, ésta se curva hacia delante y produce un dolor de espalda que el descanso apenas mejora. Aunado al peso adquirido, el efecto de las hormonas del embarazo dilata las venas, aparecen hemorroides y várices en las piernas que producen problemas circulatorios, dolor, sensación de pesantez y  retención de líquidos.

 

Hacia el final del embarazo ya no hay posición cómoda, el dolor de espalda, de piernas, los problemas digestivos, la frecuencia urinaria y  el intenso movimiento del bebe impiden dormir gran parte de la noche.

 

Además de tener que tolerar todos esos síntomas, sucede que no es raro que el sujeto para el cual no hay monumentos, se queja de que su mujer se ha vuelto “floja”, que no lo deja dormir y que se queja de todo - como si la maternidad fuera tan complicada - dicen.

Pero todavía falta el parto, en donde los dolores tienen una intensidad comparable al que produciría una fractura; de terminar en parto vaginal hay que tolerar los síntomas que produce la episiotomía (el corte vaginal que se hace para permitir el nacimiento)  y las hemorroides frecuentemente inflamadas, de ser cesárea, eso significa una operación con una herida de no menos de 8 a 10 cm en el abdomen.

 

Y sí todo esto pareciera poco, que tal la lactancia, las desveladas y las preocupaciones.

 

Aun así, al final del camino,  cuando vemos  como cada madre abraza a su bebe, sabemos que cualquier costo vale la pena. Y luego: por qué hay monumentos para la madre?

 


Atencion Telefónica | Citas por Internet | Quienes Somos | Servicios | Instalaciones | Galería | Sala de Lectura
Bebés | FAQs | Compra en Linea | English Information | ERS

©Copyright 2006 Gynekos
Created and maintained by WSI
This site is optimized for Netscape 4.0  and Internet Explorer 5.0 or higher. Please download an updated version.